jueves, 13 de febrero de 2014

MARIA DE ROZAS (VI)

María de Rozas tenía por costumbre cuando le era posible, acercarse a ver el río. Iba cerca de la pesquera que hay al lado del Puente Trujillo. El murmullo de la corriente, le parecía música y la limpieza y hermosura del agua, la hacía pensar en lo límpido y puro que debía ser Dios que creaba tan bella a la hermna agua. Se arrodillaba, inclinaba su cuerpo para ver el agua, juntaba las manos en el pecho y era milagroso que no cayera al río. Uno de esos días, se le apareció el Señor en las aguas, con una luz tan brillante, que el sol parecía haber perdido la suya. Fué un momento, pero tanto la impactó, que al levantarse para seguir su camino, las lavanderas y los que pasaban, vieron con asombro como una luz resplandeciente salía de su cara. Ensimismada como  iba, al principio, no de dió cuenta, pero al reparar que la miraban, se echó el velo que le cubría la cabeza por la cara para que no se la viesen. Un día de la octava del Corpus, fué a entrar en la Catedral, y se sintió empujada por alguna fuerza desconocida, que la sacó fuera de los escalones de la entrada, segundo intento, lo mismo, al tercero el empujón fué tan fuerte que la tiró de espaldas, lo intentó santiguándose por cuarta vez y ya no encontró incoveniente alguno. Cuando se fué a confesar, ella se creyó indigna de adorar el Santísimo, pues era gran pecadora. El padre la consoló diciendo que había sido el demonio que no quería que entrase .Otro dia de la octava vió que a la hora de comer, todo el mundo se marchaba y solo quedaban en la catedral  y los dos sacerdotes que cubrían la vela. No ´podía creer que fuera comer mas importante que adorar el Santíismo, Sintió tanto dolor su alma, que lloraba diciendo al Señor que si ella fuera digna quería llenar aquel recinto para alabarle. De pronto, vió bajar una gran número de Angeles, que se postraron cantando albanzas alrededor de la Custodia. Irradiaban tal luz, que por un momento creyó que se habían quemado los ojos, y desde aquella visión, comenzó paulatinamente a perder la vista, de forma que en sus últimos dias de vida terminó prácticamente ciega. Estoy intentando abreviar. No siempre fuéafortunada en visiones. El demonio celoso, la hizo muchas jugarretas. La dió una sequedad de espíritu en sus oraciones, que lo que  aantes había sido gozo, ahora era tedio. Cuando estaba en su capillita de noche rezando, la distría de mil maneras. Unas veces se llenaba el recinto de perros rabiosos que la amenazaban con destrozarla, otras, cuando iba a entrar se lo impedián un montón de serpientes, otras veces, se le caía el techo y podía contemplar el cielo, otras le deshacían sin saber quien las paredes y le tiraban las piedras (aunque ninguna le tocaba) pero con tal ruido y tantas voces, que aunque se tapaba los oidos, seguía oyéndolas. Pensando seimpre que sus pecados eran los causantes, se disciplinaba hasta sangrar. Por la mañana iba a confesar, y su confesor la tranquilizaba, diciendo que el camino al Cielo está lleno de inconvenientes que hay que ir salvando. Pero su salud se iba resintiendo y se le prohibieron las disciplinas. Ella cuando tomó el hábito de la Tercera Orden Franciscana, hizo voto de castidad, pobreza y obediencia, y fué obediente hasta la muerte. Mañana os contaré la cantidad de visiones que tuvo del Señor y los Santos de su devoción, hoy he puesto algunas de las fechorias que el demonio la hacía para que no perseverase en sus oraciones.

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