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viernes, 4 de octubre de 2013

SIGO CON LOS NIETOS

Hoy le toca a Silvia, la tercera de mis nietos. Esta niña desde muy pequeña quería ser maestra (lo es, aunque ahora no ejerza, ya que cerraron la guardería donde trabjaba por falta de niños). Como todos iban a parar a mi casa, también los muñecos, pues ella los sentaba muy bien ordenaditos y los contaba cosas, no recuerdo bien, solo que si la preguntaba : ¿Que haces? Enseño. Los muñecos y muñecas eran normalitos, no siendo uno que le habían regalado a una sobrina, que a mi nunca se me hubiera ocurrido dar por el un real. Os cuento, pero desde luego no vais a haceros idea de lo horroroso que era. Tenía unas botas marrones, que yo pienso que le estaban bien a Gasol. Tenía el pantalón ancho a media para, pues las piernas eran un palillo de dientes, de forma que parecían la campana y el badajo, verde el calzón y el chaleco y la camisa a cuadros verde y blanca, voy de abajo para arriba, por que era todo un poema. Jorobado, bizco, y la boca tan grande como el buzón de correos. Le pusimos de nombre Colás, y el pobre Colás, era el malo de la clase, Silvia le regañaba diciendo :_ Colás como no seas bueno te voy a poner el culo tomate. Pues un buen día se le ocurrió que tenía la cara sucia. Le metió en el lavabo, dió al grifo, y aquello, merece ser escrito con mayúsculas: Se le destiñó el traje y paso de un color normal a ser un ancestro del lagarto, los ojos tampoco quedaron muy bien parados, ya que la jabonadura que le metió fué de a ördago, los cuatro pelos jugando al tute que poseía se le habían quedado en dos los otros dos estaban campando a sus anchas por el lavabo. Y aquí empezó el drama, a la niña le daba miedo verle, yo la dije que se había muerto, le metimos en una caja de zapatos, le pusimos unos trapitos encima y le "enterramos" en un rincón de la terraza. Yo por la noche, con mucho "cuidadito" para no dañarle, lo tiré a la basura, y el duelo fué al siguiente día al haber desaparecido el "féretro" y nadie saber nada.

miércoles, 2 de octubre de 2013

SIGO CON LOS NIETOS

Pues la temporada que tuvimos aquí al niño hasta que nació su hermanita, dió para bastante, era muy ocurrente y despierto. Pues aquel verano ponían en el Teatro Alkázar todos los jueves una película de dibujos animados. Yo me arriesgué a llevarle, pensando que tendría que ssalirme por que se aburriría, pero no. Se sobrecogió un poco al apagar las luces, se abrazó a mí como si fuera su tabla de salvación, y cuando se encendió la pantalla, con gran voz (el siempre lo decía todo en alta voz) dijo: Abuela ¡que tele mas grande¡, Mis dos nietos mayores, se llevan un mes, por tanto cerca de los tres añitos parecían mellizos, Alejandro muy decidido, Estela un poco más tímida, siempre seguía los pasos del primo, le adoraba, parecía como que estaba enamorada de él. Hay niños que desde pequeños tienen ya fijado lo que quieren o no quieren ser. Estos lo tenían claro. Me explico, un día se me ocurrió decir: Cuando mi niño vaya a la mili, la abuela se va a hacer punto a la puerta del cuartel cuando le toque guardia, y allí no entra ni una mosca sin identificarse. Mi niño, se puso a llorar amargamente: ¿Que te pasa Cielo? Abuela, yo no quiero ir a la mili, yo no quiero ser soldao. Antes que yo pudiera consolarle, mi nieta, que pensó que me disgustaría, se abrazó a mi diciendo: Abuela, no te preocupes cuando yo sea mayor me voy de soldao. Parecerá una tontería ¿o fué una premonición? La primera quinta que no movilizó, la de mi nieto, así se libró de la mili como era su deseo, y mi nieta cuantos tuvo edad, se inscribió en el ejército, y allí sigue, además se casó con un militar